Es un exponente de la música contemporánea. Se desenvuelve naturalmente como cantantautor y se destaca como una de las voces más representativas de la Argentina. El folclore fue su cuna porque su carrera despegó gracias a ese género. Pero su evolución llegó a un punto sin retorno cuando se sintió con la madurez necesaria para mixturar esa influencia con el pop latino. El resultado: creó un estilo ecléctico y original que captó la atención de público y que la industria contribuyó a difundir. Esta transición no hizo más que potenciar su calidad interpretativa pero más aún sus cualidades como compositor. Desde aquel niño criado en Ingeniero White, provincia de Buenos Aires, hasta Latinoamérica y Europa hubo un largo recorrido que ocupó la infancia y adolescencia de Abel, con su música a cuestas. Fue distinguido con los premios más importantes , sobre todo cuando parecía estar en la cima de su carrera. Pero él se preocupó por dar más y lo consiguió. Se animó a prescindir del folclore y presentar su música orientada al pop con una expresividad tan genuina que cautivó al público. Abel es el ejemplo viviente de que "si te lo proponés lo lográs", por ello tiene sobrados motivos para creer que para cantar ha nacido.
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