Es un talentoso compositor, cantautor y productor que lleva 35 años de trayectoria sobre los escenarios. Gracias a su visión y capacidad es el responsable de internacionalizar la bachata con un éxito inédito que trascendió las fronteras de su República Dominicana. Con un andar sereno y calmo, sobrelleva la timidez que le provocan las entrevistas. Su estatura, que se acerca a los 2 metros, no le permite bailar con facilidad pero eso no es impedimento para que logre poner a danzar al mundo. Desde los comienzos de su carrera ha narrado hermosas historias de amor, con un talento poético que lo ha convertido en uno de los creadores más importantes de la música popular latinoamericana. El éxito que hoy lo abraza, no fue su compañía en los primeros tiempos, cuando junto a un grupo de músicos locales formaron "Juan Luis Guerra y los 440". Fue mucho el camino recorrido hasta conseguir el reconocimiento mundial con "Ojalá que llueva café" y desde allí en adelante la consecución de grandes obras fue imparable. Las exigencias de las giras y de la industria musical le provocaron una ansiedad que le hizo perder la paz. Encontró refugio en la religión convirtiéndose al critianismo y no sólo cambió su vida sino también la temática de sus canciones. Más allá de las críticas, su entusiasmo por hacer música seguía intacto, solo que ahora, desde su renovada Fe. Entre su amplio repertorio se destacan canciones de protesta donde Juan Luis cuenta, a ritmo de merengue, la realidad de un pueblo abandonado por el Estado. No falta el romance con las bachatas más dulces ,muchas de ellas, destinadas al amor de su vida: su esposa Nora. Son admirables las cualidades de este artista que ha buscado aprender desde la teoría y la práctica el arte de la música. Pero lo más sobresaliente es quizás el aporte que ha hecho con sus canciones: piezas que sin distinción de tiempo, espacio, esferas sociales y edad, llegan al corazón de quien las escuche.
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